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“El día que las vacas vuelan”por Carolina Gallardo Barker 

Actualizado: 27 feb


“Yo no suelo escribir blogs”, me dije…luego me di cuenta que todo lo nuevo es una invitación.


No hay “suelolidades” en la oportunidad de abrirnos la puerta a mundos impensados.


“¡Vos podes pichona, siempre te encantó escribir! -me digo.


”¡Pichona! ¿A mi edad? ¡Je!”


Me empiezo a contar un “cuento chino”, me corre un escalofrío por la espalda, me veo: voy a escribir “Había una vez…” y listo: NADA. La muerte del escritor, la página en blanco que te va a atormentar; que finalmente le demostrará al mundo, que eres nada más que una farsante. Una nadie…


Algo dentro se aquieta como las aventadas dejan de traquetear afuera por unos segundos: A mí me gusta contar historias, todos somos “contadores de historias” creadores meticulosos de invenciones, minuto a minuto, eso somos: innatos cuenteros.


“Había una vez, un perro al revés. ¿Te lo cuento otra vez?” -se divertía mi papá contándonos el cuento más corto del mundo. Y lo volvía a contar. ¿Cuántas veces me habré contado la misma historia? “Yo no suelo…yo no soy capaz…yo no”


Quijotada la mía de agarrar el celu y abrir un archivo en blanco… “Viernes de madrugada y en Uckfield, mi pueblito sureño en esta bella Inglaterra, despertamos arremolinados por vientos huracanados de 150km/h. ¡Hasta las vacas vuelan!


Me divierte en medio de este exabrupto de la naturaleza ver una foto en Facebook de una vaca volando.


Miro por la ventana y mi pensamiento se hace uno con el afuera…debería atar esto y proteger aquello: salgo y a riesgo de salir de paseo como Mary Poppins, acuesto en el piso una gran sombrilla de jardín.


Me veo generar más y más pensamientos de preocupación y futuro incierto que ruedan, se entreveran, crecen…van y vienen. Salgo y me veo, pero no al jardín esta vez: salgo un segundo de mi huracanada y me veo siendo “La Pensadora”. Es mi cuento, a Eunice (así se llama este temporal) no le es inherente mi pensamiento exaltado, es neutral en su naturaleza, todo evento, toda circunstancia lo es. No me hace más responsable o eficiente crearme un temporal de preocupación en la cabeza. Resulta ser que no van de la mano.


“A mí me gusta el viento, me encanta!” relojeo la respuesta en el chat de mi querido amigo Alexis, ya despierto en Argentina; mientras con la otra mano hago panqueques para mi hija. Momento “aja!!”…me sorprendo.


Adentro de mi casa, en este presente bendito, tengo luz, internet, familia y amigos que se ríen de mis ocurrencias y Luna Nueva, mi gata, duerme a pata suelta. No hay viento, no hay peligro, hay tranquilidad y simpleza.


Yo soy “La que bloguea” en mi cabeza, yo soy tranquilidad y locura, fuerza, huracán, viento, serenidad, silencio: afuera y adentro: TODO…soy eso que crea mi experiencia”


“El día que las vacas vuelen” finalmente llegó. Aquella expresión que habla de lo imposible y esta imagen de la vaca voladora que despierta mi curiosidad. Cuantos decretados imposibles me están esperando para desnudarlos de creencias limitantes?


Cuando dejé mi carrera en los musicales dejé de cantar por años. Mi mamá hace poco me dijo: ”Ojo, el publico nunca te dijo que NO; habrán sido directores, productores, pero el publico…nunca” y volví a cantar cuando nadie me escucha, pero volví a cantar.


Hoy pude escribir mi primer blog, pichona con guardapolvo blanco y cola de barrilete: A mi edad!


Les agradezco la invitación provocadora y les entrego mis firuletes de cursiva

traviesa! Porque hoy es el día QUE LAS VACAS VUELAN!

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