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Hacer o no hacer, ¿Ese es el dilema? por Javier Córdova




Escribí este artículo para compartir y aclarar contigo este dilema que a veces nos invade a algunos durante la maravillosa aventura de la vida, durante la transformadora experiencia del entendimiento de los 3 Principios y durante la materialización en el mundo de la forma de sus revelaciones:


¿Hacer o no hacer, cuando sí y cuándo no, o a qué se refiere?


El mundo nos enseña a “Hacer” como la clave para el éxito.


¿Pero ese éxito es el nuestro?


Por eso es que muchas veces nos vemos atrapados en una agenda llena de actividades que no necesariamente nos aportan valor, que no están alineadas con nuestra verdadera esencia, quien realmente somos o en quien nos queremos convertir, loque queremos realmente y nos distraen de lo más importante que es “Ser”.


Pero tampoco se trata de polarizar y tomar la cosa literal y quedarnos en la mente y el espíritu sin poner en práctica nuestros dones al servicio del mundo y tomar acciones conscientes. La vida no es blanco o negro, hay una gama de matices que le da sabor a cada momento y como seres en movimiento hay que estar alerta desde el corazón para ver lo que Dios (Universo, sabiduría interna, intuición, alma, como quieras llamarle…) nos muestra a cada instante como posibilidades para co-crear con él nuestros sueños y nuestra experiencia de vida.


Dos de lasenseñanzas más valiosasque me ha dejado el entendimiento de los 3 Principios es:“pensar menos y sentir más” y “Ser antes que Hacer”. Pero esto en ocasiones, sobre todo al principio,fue muy confuso porque desde mi experiencia, aunque estaba quitando muchas cargas y sufrimiento innecesario de mi vida lo que me estaba permitido fluir con más facilidad, disfrutar más el proceso, vivir mis sueños todos los días y no sólo cuando cumplía objetivos o alcanzaba metas, tampocoera algo comoquedarme filosofando, simplemente presente y percibiendo,sin poner de mi parte y todo se daba solito… Sonaba muy romántico, pero no era la realidad, o por lo menos no siempre.


Fue entonces que se me reveló la importancia deponer en forma todos los días mi músculo de conciencia para darme cuenta cuando estoy atrapado en “haceres” que no me benefician o me limitan y bajarme de ese tren; con la esperanza de que siempre hay un lugar dentro de mí al cual puedo apuntar para encontrar respuestas y nuevas posibilidades de “hacer” o pausar, de estar en silencio, observar y escuchar o hablar, de sentarme a descansaro caminar, de participar o no estorbar, de remar o dejarme llevar y disfrutar el viaje.


Hay cosas que dependen de nosotros y otras que no. De esas que son externas y de las cuales no tenemos injerencia y que son un misterio, hay que soltar, rendirse, estar presentes y en presencia con todo nuestro Ser, fluir y lo demás se ira mostrando en el camino.


Pero para las cosas que sí dependen de nosotros, cuando se nos revela una invitación a la acción desde nuestra sabiduría interna, entonces hay que emprenderla con vigor y excelencia. Siendo flexibles, soltando expectativas, control, perfeccionismo, pero llevando como víveres el amor y una firme intención de servir con lo mejor que tenemos que son nuestros dones.


Cuando nos damos la oportunidad de “Ser” desde la autenticidad y somos lo suficientemente valientes para sernos fieles y confiar que dentro de nosotros hay algo o alguien que nos cuida la espalda, que estamos siendo guiados y que pase lo que pase siempre vamos a estar bien, podemos tener la tranquilidad y confianza de que el “Hacer o no hacer” se nos revelará en el momento preciso y dejará de ser un dilema.



Javier Córdova.


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